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Gemma Domingo

Beso, de Manuel Altolaguirre

Que Sola Estabas Por Dentro!



El animal de la felicidad

 

EL ANIMAL DE LA FELICIDAD

 

A Tsa corría a través de la vegetación espesa, y sus pies descalzos golpeaban velozmente la tierra esponjosa y fresca. Detrás de él una sombra voraz le pisaba los talones. El aire húmedo del amazonas impregnaba el cuerpo del niño, un cuerpo oscuro y pequeño solo protegido por una piel que apenas le cubría sus partes esenciales. La carrera no cesaba y el depredador estaba cada vez más cerca, pero en un instante una flecha cortó el aire y se clavó con precisión en el cuello del animal. El jaguar cayó inmóvil en el suelo, empapándolo de una sangre densa y oscura. A Tsa, perplejo, dejó de correr aún con el corazón acelerado y la frente sudada; y fue entonces cuando le vio. Su hermano mayor, armado con un arco, salió de entre los arboles regañándolo con la mirada.

 

Sush cogió al animal entre sus brazos fuertes y lo levantó, llevándoselo consigo hasta el poblado. A Tsa lo siguió con la cabeza agachada. En su cultura, la vida de un animal se respetaba tanto como la de un ser humano y sólo se sacrificaba cuando era necesario para vivir. Esa misma noche, en el poblado, su tribu hizo un ritual para honrar el espíritu del jaguar y pedir perdón a los dioses. La tradición mandaba que el culpable de la muerte preparara el cuerpo y la hoguera. En ese caso, tal persona era A Tsa, pero Sush decidió cargar con la culpa ya que fue él quien disparó la flecha. En cuanto todo estuvo preparado se reunieron alrededor del fuego. Entre hombre, mujeres, ancianos y niños eran casi 50 personas. Mientras el cuerpo se fundía con las llamas y las flores aromáticas, Ho’no Vi, el jefe de la tribu, empezó a contar una historia de antepasados y leyendas.

 

<<Algunos sabios contaban, igual que yo os lo cuento ahora, que en esta selva habita un animal que muchos han buscado y pocos han encontrado. Su piel cobriza lo esconde en la noche aunque su llanto lo delata. Sólo con verlo uno se queda hechizado por sus grandes ojos color esmeralda. Tiene en la espalda una mancha clara, con forma de media luna, que es inconfundible. Aquél que lo encuentre deberá alimentarlo y protegerlo de cualquier peligro, pues los años que esté junto a él serán de felicidad y suerte para toda su familia>>

 

El canto de un tucán lo despertó. El pájaro de enorme y colorido pico volaba por encima de su cabeza, de una rama a otra de aquellos centenarios árboles. A Tsa volvía a estar solo en la selva, pero ahora su cuerpo ya no era el de un niño indefenso perseguido por un animal. Todo lo contrario: el paso del tiempo le había convertido en un fuerte muchacho capaz de superar cualquier obstáculo con tal de encontrar el billete hacia su felicidad. Durante aquellos años, la suerte no había estado de su lado, quizás los dioses le castigaban por no haber cumplido con su deber hacía ya tanto tiempo, pero eso cambiaría en cuanto el animal mágico le acompañara. Se levantó de aquella cama improvisada y reanudó su viaje sin un rumbo fijo. Hacía ya tres meses que caminaba. Había encontrado miles de animales y entre ellos, algunos muy especiales: el Tamarino León Dorado, que, a pesar de su nombre, era un mono de larga cola y cabellera naranja chillona; el Carpincho, el roedor más grande que había visto nunca, ya que era el mayor del mundo con sus  70 cm de alto, pero el eso no lo sabía; algunas anacondas, forcejeando con sus presas hasta ahogarlas entre su interminable cuerpo; decenas de ranas flecha venenosas, esas que los guerreros utilizaban para envenenar la punta de sus flechas y así matar al enemigo.

 

Tal como iba, sumido en sus pensamientos, no se percató de esos ojos que lo observaban a pocos metros de distancia. Eran unos ojos pacíficos, aunque curiosos. Ehawee tenía catorce años, tres más que A Tsa, cuando escuchó la leyenda al lado de aquella hoguera. Una semana más tarde desapareció en el bosque mientras buscaba frutas para la comida. Nunca más se supo de ella a pesar de los esfuerzos que había hecho toda la tribu para buscarla. Él mismo había participado durante dos días sin obtener ninguna pista. Ahora era ella la que lo había encontrado pero, a pesar de ello, no parecía muy contenta. Tenía el presentimiento de que sería un estorbo, de que le haría la competencia. Y no iba equivocada. Por eso le siguió hasta el riachuelo y en cuanto se metió en el agua para lavarse se acercó a hurtadillas y le robó el saco donde llevaba sus pertenencias: un arco, cinco flechas, un collar de madera y huesos, comida y un machete. Sin todo eso, le sería mucho más difícil avanzar y quizás decidiría regresar al poblado.

 

El chapuzón fue más breve de lo esperado. El muchacho salió del agua y, viendo la ausencia, inspeccionó la arboleda con la mirada. Era rápida pero no lo suficiente. A Tsa estuvo a tiempo de ver como una coleta larga y oscura se colaba entre las hojas. En un segundo se enfundó los pantalones cortos y sucios que le habían dado aquellos voluntarios cuando les visitaron años atrás; y salió disparado en su busca. Ehawee estaba de rodillas a unos pocos metros del río. Estaba segura de que no la había visto y el hambre la empujó a detenerse. Hacía tiempo que no comía una empanada, y a él aun le quedaba una.

-Eso es mío, ladrona!- A Tsa había llegado hasta ella sorprendiéndola con las manos en la masa.

-¿Y tú quien eres?- le contestó de manera cortante. No se esperaba aquel encuentro y, nerviosa como estaba, se puso a la defensiva.

- Yo podría preguntarte lo mismo.

Se desafiaron con la mirada entre un espeso silencio que duro varios segundos. Sabían que ninguno de los dos iba a ceder.

- Muy bien pues- dijo ella un poco molesta- tu por un lado y yo por el otro.

- Sin rencor ni malas pasadas- le contestó señalando con un movimiento de cabeza su bolsa recluida aún entre sus dedos delgados.

Asintió y le tiro la bolsa. Pero, de manera disimulada, había escondido la empanadilla detrás de su cuerpo.

 

Los días iban avanzando, y luego llegaron las semanas. En cuanto al animal, no había novedades. Pero los dos jóvenes avanzaban paralelamente por la selva, observándose. Nunca pasaban más de dos días sin que se vieran, pero jamás se hablaban ya que cada uno consideraba al otro su rival. Aun así, alguna vez, cuando Ehawee se acercaba al río, para lavarse A Tsa la seguía a escondidas. Miraba cómo se quitaba sus pantalones cortos y la camiseta de tirantes naranja; se preguntaba de dónde lo habría sacado ella; y espiaba su cuerpo desnudo en las aguas del Amazonas. Se sentía atraído por ella, eso no podía negarlo. Era una mujer atractiva y fuerte al mismo tiempo, no le temía a nada y nunca se rendía. Ella, a su vez, había traspasado alguna vez la línea imaginaria que los separaba mientras A Tsa dormía. En esas ocasiones se sentía tentada de tocarlo. Nunca lo hizo por miedo a que despertara. Lo que más le llamaba su atención era que el muchacho sonreía en sueños. Era una sonrisa ancha que la atrapaba y le transmitía paz. Su cara era de piel fina y los pómulos sonrojados se le marcaban como a un niño. Era guapo.

 

Un día, al anochecer, A Tsa estaba acomodado en la rama de un árbol afilando su lanza. Entonces oyó unos pasos que se acercaban. Era Ehawee. Dejó lo que estaba haciendo para no revelar su posición y poder mirarla. Andaba tan ágil y alegre como siempre, pero la falta de luz le hizo cometer un error garrafal. En cuanto se dio cuenta ya estaba dentro del charco empantanado y su pie descalzo tocó lo que por un segundo le pareció una piedra. Pero, en cuanto el suelo se movió debajo de ella, el terror la invadió por completo. El caimán de casi cuatro metros de largo sacudió su larga cola entre el barro y sacó la cabeza oscura atacando a la muchacha. A Tsa se incorporó y lanzó su arma a la velocidad de la luz con una fuerza descomunal. Fue un acto reflejo. La punta de piedra recién afilada se clavó en la mandíbula inferior, ya abierta para morder, del animal. Eso le dio a ella unos segundos para regresar a tierra firme y ser cogida de un zarpazo por el lanzador, que la subió al árbol. A Tsa la abrazó desatando las emociones que guardaba desde hacía tanto tiempo y que el miedo a perderla había acentuado. Ehawee se puso a llorar por el shock del momento y se hundió en sus brazos. Aquella noche durmieron en la copa del árbol por miedo a encontrase con el caimán. Fue la última que pasaron bajo el cielo estrellado de la selva, y la primera que lo hicieron juntos. A la mañana siguiente emprendieron el viaje de vuelta al poblado.

 

                                             ***

 

Hacía ya dos años que Ehawee y A Tsa se habían casado. Fue una ceremonia preciosa a la que asistió toda la tribu. Flores de todos los tamaños y colores adornaban el lugar, y sus cuerpos estaban llenos de pinceladas amarillas y rojas; a juego con los tocados enormes que llevaban en la cabeza. Ahora celebraban algo mucho más importante: el nacimiento. Solo estaban ellos dos y el curandero, el mismo que los había visto nacer a ellos. Era una noche nublada y la luz de la luna no llegaba hasta ellos, así que encendieron unas velas que iluminaban tenuemente el lugar. El momento había llegado. Primero la cabeza, luego los hombros y el pecho, después el abdomen y… era una niña. Una niña de piel tan cobriza que casi no se distinguía entre la oscuridad. Entonces, un llanto potente inundó sus oídos mientras la criatura abría poco a poco los ojos. Los padres quedaron maravillados al verlos, tan grandes, tan bonitos, tan esmeralda. Pero no fue hasta ver su espalda, con una mancha clara en forma de media luna, que decidieron el nombre que le pondrían: Suerte.

 


 

José Zorrilla

José Zorrilla

Fué un conocido poeta i dramaturgo español durante la época del romanticismo. 

Su poesía se caracteriza por buscar musicalidad y belleza. Destacó su obra de poema narrativo " a buen juez mejor testigo"  del género épico. Por otro lado, como dramaturgo siguió los esquemas teatrales del siglo de Oro español, manteniendo la intriga durante toda la obra.

Nció en Valladolid en 1817 y murió en Madrid por una operación quirúrjuca para extraerle un tumor cerebral (1893).

Mariano José de Larra

Mariano José de Larra

Fué un conocido escritor y periodista esopañol durante la época del romanticismo. era conocido por sus retratos críticos sobre la sociedad de su época. 

Escribió la novela "El doncel de Don Enrique el Doliente" (1834), y la obra de teatro "Macías" (1834).

Nació en Madrid en 1809 y se suicidó en 1837 quando Dolores Armijo, su amante, lo abandonó. Aunque hay diferentes puntos de vista al respecto:

 <<se suicidó por España y no por el amor de una mujer”  fue un hombre "orgulloso" que luchó por cambiar su patria y, "al ver que no podía integrarse en una España sin progreso", se pegó un tiro días antes de cumplir 28 años.>>

                                                                 Fragmento de un artículo del mundo.

Historia de una escalera

Historia de una escalera fué escrita en 1949.

Pertenece al genero de teatro social porque hace una crítica de la sociedad y analiza sus injusticias, mentiras y violencias. Pretende que la cultura esté al alcance de todo el mundo i facilitar la comunicación individual y en gupo.

 

el buscón - powepoint

el buscón

nuestro corto

Anuncio: call of duty

http://youtu.be/TSkn0YnZUt4

Este anuncio ha sido creado por Agusti Caballe España, Manel de Javier Huguet y Gemma Domingo Català.

Anunciamos un vidiojuego de acción bastante famosos entre la gente de nuestra esad ( Call of Duty ). El eslogan que hemos pensado es: call of duty, ¡entra en el juego! porque en la primera parte del anuncio es como si nos hubiéramos metido en el juego, y luego volvemos a la realidad.

El còmic de remo

El viaje hacia una nueva vida


El avión comenzó a descender. Había sido un viaje muy largo des de Burgos hasta Pequín, aburrido y incómodo por su condición de tercera clase. Pero todo eso no importaba, eran otros los problemas que ocupaban la mente de esa chica ansiosa por descubrir los secretos de su pasado. Había vivido 16 años en una mentira hecha a medida, calculada hasta en último detalle para no ser descubierta y oculta tras una fachada de la que ella nunca hubiera podido sospechar: sus padres.


UNA SEMANA ANTES…

Luna volvía a casa después de las clases con su mejor amiga Cris, hablando de los chicos de su clase y cotilleando, como siempre:
- ¿Te has enterado de lo de Sebas?- dijo Cris exagerando.
- ¡Pues claro! A estas alturas ya se habrá enterado media ciudad.-se mofó Luna.
- Si es que ya se veía venir, Sandra nunca le ha querido en realidad.
Al parecer la infidelidad era habitual entre los adolescentes.
- Cambiando de tema- Cris se enrollaba como una persiana, cuando empezaba ya no había quien la parase- ¿qué vas a hacer con el trabajo que nos han puesto hoy?
- No lo sé, quizás no lo haga. – dijo Luna encogiéndose de hombros.
- ¡Pero te juegas la nota del trimestre! Sabes que esta vez no puedes escaquearte.
- Ya pero, ¿qué quiere que haga, que me lo invente?

El trabajo que les había mandado el profesor de castellano era sobre sus raíces, sus antepasados y la cultura de sus países de origen, tanto si eran extranjeros o españoles. El problema de Luna era que había nacido en Pekín, la capital de China. Sus rasgos eran claramente orientales: pelo negro como el carbón i más liso que el de cualquier chica de Burgos recién salida de la peluquería, era delgada, con poco pecho y piernas largas, era guapa, con los ojos característicos de su país, la nariz pequeña y redonda y los labios finos.
Sus padres murieron dos meses después de su nacimiento y estuvo en un orfanato hasta que fue adoptada por María i Álvaro, sus actuales padres, cuando apenas tenía 3 años. No savia nada de su pasado, lo poco que recordaba de sus 3 años en China estaba poco definido, cubierto por el polvo acumulado durante 13 años. Preguntar esas cosas a sus padres tampoco serviría de nada puesto que decían no saber nada al respecto.
Luna llego a casa preocupada, no se le daba bien inventar historias pero no tenía otra opción.
- ¡Ya estoy aquí!
La casa estaba en silencio.
- ¿Mamá? ¿Papá?
No obtuvo respuesta. Caminó hasta la cocina y encontró pegada a la nevera una nota escrita con la letra de su padre:

Hemos ido a comer con la tía Elvira y no volveremos hasta la noche. Tienes la comida en la nevera y puedes hacerte una tortilla para cenar.
No te olvides de hacer los deberes.
Papá y mamá.

Tania la casa toda la tarde para ella sola, era miércoles y no tenía que volver al instituto. Una tímida idea paso por su pensamiento, ¿i si buscaba entre los papeles de su adopción? Era posible que mencionara algo que sus padres habían olvidado o no habían creído importante.
No podía perder nada. Se dirigió a ese pequeño trastero que siempre había pasado desapercibido para ella y empezó a sacar cajas de los estantes y a repartirlas por el pasillo. Pasó horas leyendo informes, registros bancarios, historiales médicos, contratos, etc. Hasta que encontró algunas que le podían servir. Papeles y libretas de su adopción, fotos, sus cosas del orfanato… y un colgante que reconoció al acto, era un dragón azul intentando comerse una pelota roja, no era muy bonito, pero recordaba que cuando era pequeña lo llevaba siempre encima, así que se lo puso. Se miró al espejo, a los ojos y al colgante, y recuerdos que creía haber borrado por completo invadieron su mente.
Su habitación en el orfanato, las ancianas que cuidaban de ella, la comida e incluso algunas palabras. Continuó, más emocionada, con las cajas. En un papel ponía que habían adoptado a Li Ching en el orfanato Kiono, ¡ese era su nombre verdadero! Sus padres le dijeron que no sabían su nombre, y ella, ingenua, les creyó.
Empezó a cuestionarse muchas cosas: ¿por qué nunca habían vuelto a Pekín? ¿Por qué su padre, amante de los idiomas, no le había enseñado su propia lengua? ¿Por qué no le habían dado el colgante? ¿Por qué le habían ocultado su nombre? Eran demasiadas coincidencias y su instinto le decía que había gato encerrado.
Durante la semana dejó caer algunos comentarios i preguntas sutiles pero siempre recibía la misma respuesta: no sabemos nada.
Luna no se da por vencida, piensa descubrir toda la verdad, con o sin la ayuda de sus padres. Está dispuesta a viajar a Pekín. Ya tenía un plan para escaparse de casa, ya tenía el pasaporte y todos sus ahorros en una maleta con poca ropa y muchos mapas y diccionarios.



Recogió la maleta en la cinta corredera y se dirigió a la salida. Un señor se le acercó y le preguntó, en chino, si le compraba un reloj. Luna se quedó pasmada. Le había entendido. Miraba los carteles llenos de símbolos incomprensibles para ella y se sentía impotente, pero, para su sorpresa, se defendía oralmente. Eso era un punto a favor.
Siguiendo uno de sus mapas al pié de la letra consiguió llegar al orfanato Kiono. Al verlo, una oleada de sentimientos la golpearon, sentía añoranza, alegría y excitación, sentía que todo iba a salir bien.
- Hola. ¿Hay alguien?- preguntó Luna no muy segura de pronunciarlo bien.
- Sí, ¿quién es?- la voz de una anciana salió de una habitación.
- Soy Luna, necesito hablar con usted.
La anciana salió ayudada por un bastón, le faltaba algún que otro diente y tenía la piel más arrugada, pero Luna la reconoció. Era su preferida, la que mejor la había tratado en el orfanato, incluso mejor que a otros niños.
- Dime chiquilla, ¿Qué andas buscando por aquí?
- He venido- se le hizo un nudo en la garganta, no la había reconocido, pero no era extraño ya que estaba vieja y le debía fallar la memoria. – he venido a buscar ayuda.
- No creo que yo pueda ayudarte muchacha.
- Yo estuve en este orfanato, des de que murieron mis padres hasta los 3 años. Creo que me llamaba Li Ching.
La mujer se puso las gafas, estaba emocionada. Se acostó más a Luna y le acarició la mejilla, sonrió y le tocó el colgante.
- Estaba segura de que algún día volverías.
- ¿Qué quieres decir? –Luna estaba confusa.
- Debes ir al palacio de la suprema harmonía, en la ciudad prohibida. Allí encontraras todas las respuestas.
- ¿Tengo que ir a un palacio? Pero ¿cómo voy a entrar?
- Tranquila, ya no está habitado, ahora es un museo.
- De acuerdo, gracias señora Chú.-la mujer sonrió.
- Espera. Hay una cosa muy importante que no debes olvidar. Nuca reveles tu verdadero nombre. No le digas a nadie que te llamas Li Ching.
- ¿por qué no?
- Hazme caso chiquilla. Y ten mucho cuidado.
Luna salió del orfanato un poco preocupada. No entendía por qué debía mantener en secreto su identidad. Y tampoco que tenía que encontrar en un viejo palacio. Pero era lo único que tenía, así que cogió un autobús de turistas que se dirigía a la ciudad prohibida.
El palacio de la suprema harmonía se alzaba majestuoso delante de sus ojos. Estaba elevado y un par de escaleras de mármol conducían a su entrada. Unas columnas rojas sujetaban el tejado, dividido en dos, que tenía forma de cuerno en las esquinas y era de un color ocre. Un corriente de gente la empujaba hacia dentro, era imposible resistirse sí que se dejó llevar.

Mientras tanto la señora Chú recibía la visita de dos hombres de aspecto poco amigable. Vestían con unos pantalones de hilo negro y una chaqueta de mangas anchas que, entreabierta, dejaba ver parte de su torso duro y blanco como el mármol. Su expresión era severa, con los músculos de la cara contraídos pero a la vez manaban harmonía y control.
- ¿Dónde está Li?- preguntó el más alto con tranquilidad.
- No se de que me habláis, lo siento no os puedo ayudar.- se izo la loca la señora Chú. La verdad, no esperaba que llegaran tan rápido; no había tenido tiempo de preparar un plan.
- Lo sabe perfectamente anciana, así que tiene dos opciones: puede colaborar o echar un último vistazo al mundo de los vivos y despedirse.- contestó amenazante el segundo.
Suspiró. Sabía lo que tenía que hacer. Proteger a Li había sido su deber hacía algunos años, y ahora lo haría por última vez con su silencio, y por tanto, con su vida.
El corte fue rápido y limpio. En unos segundos el lugar quedó vacío, sin señal alguna del asesinato que se acababa de cometer, nunca se descubriría el motivo de la desaparición del ama del orfanato.


El río de gente se diluyó en el interior del museo. Luna se dirigió a la ala Este donde parecía que había menos gente. En una mesa encontró folletos en 100 idiomas diferentes, entre ellos el español. Cogió uno y empiezó a leer sin entusiasmo.
“…Su nombre original, «Ciudad Púrpura Prohibida», procede de su paralelismo con la Constelación Luminosa Púrpura en la que la Estrella Polar, al igual que el emperador en la tierra, se encuentra en el centro…”
Perdía el hilo, le parecía aburrido y pensaba que perdía el tiempo jugando a detectives.
“'…Prohibido', significaba que nadie podía entrar ni salir del palacio sin consentimiento directo del emperador...”
Entonces pasó un hombre vestido con un uniforme, debía ser un empleado, Luna se le acercó y sin acordarse de que ya no estaba en Burgos le dijo en español:
- Perdona, ¿dónde están los servicios?
El hombre la miró confuso, se fijó en el folleto que llevaba Luna en la mano y reconoció el símbolo de la portada ES .
- ¡Español! ¡Español!- dijo el empleado señalando a un tío vestido igual que él que estaba limpiando el polvo.
Luna miró al chico, debía tener unos 17 años, como mucho 18. Era más alto que ella y tenía una espalda ancha y fuerte. El pelo negro y un poco largo. Se le acercó por detrás y le dio un golpecito en el hombro.
- ¿Entiendes mi idioma?- le preguntó esperanzada.
- Sí- dijo girándose.
Tenía la cara ancha, y los ojos estirados pero grandes, de color miel, profundos. Se la quedó mirando y sonrió, la encontró hermosa e indefensa.
- ¿En qué puedo ayudarte?
- Pues… la verdad es que no lo sé, quizá un poco de información de este lugar o de algo especial que haya en este museo.
- Me llamo Fu- dijo haciendo el saludo típico: juntando las palmas de las mano e inclinando la cabeza.
- Yo Luna- imitó su acción
Entonces hubo algo que llamó la atención del chico: el colgante en forma de dragón que llevaba Luna colgado en el cuello. Sabía lo que ésa chica necesitaba saber y también que Luna no era su verdadero nombre, pero mantuvo la boca cerrada y decidió ayudarla.
Su conversación se vio interrumpida por el móvil de Luna. Eran sus padres. Estaban preocupados y ella les dijo que estaba bien, que había ido al orfanato y ahora estaba en la ciudad prohibida. Les dijo que tenía cosas que hacer y que volvería en cuanto pudiera.
- Vayamos a un sitio más tranquilo- dijo él cogiéndola de la mano para conducirla hacia la salida entre la muchedumbre. El contacto fue cálido, nada forzado. La mano segura y firme de él se agarró a la de Luna, suave y delicada como una pluma.
Se sentaron en un banco a la sombra de un árbol, alejados del caos. Fu empezó a hablarle de las dinastías que habían gobernado China y de las rivalidades entre ellas. A Luna nunca le había interesando tanto la historia, lo contaba de forma que parecía un cuento y se quedó cautivada.
- ¿Cómo es que hablas castellano? Supongo que aquí no os enseñan en la escuela.- asta entonces no se dio cuenta de la gran suerte que había tenido por encontrarlo.
- No. La verdad es que una vez viajé a España y me enamoré de su música, a partir de entonces hice algún curso por internet y fui aprendiendo con las canciones.
- Vaya, qué aplicado.-Luna sonrió- Te dejo continuar con tu explicación.
- Espera, yo te he contado esto, creo que es justo que tú también me digas porqué no hablas Chino.
En realidad lo que Fu pretendía era asegurarse de que ella era realmente Li Ching, y de que podía confiar en ella.
- Sí, lo es. En realidad es muy sencillo, mis padres murieron cuando era un bebé y fui adoptada por dos españoles. Nunca antes había vuelto a China.
- Vaya, lo siento.
- No pasa nada, para mi María y Álvaro son mis padres.
Le sonrió y se le iluminaron los ojos, Fu pensó que no existía en el mundo una sonrisa que se pudiera comparar a aquella. Le gustaba, en aquel momento se dio cuenta.
>
Cuatro pares de ojos ocultos tras antifaces les observaban esperando el momento oportuno para atacar.
>
Luna estaba atónita, no podía creer lo que fu le estaba contando. Entonces él se levantó y le izo una reverencia.
- Es un honor conocerla LI Ching.
- ¡Es imposible! – aquello era un sueño, estaba esperando despertarse de un momento a otro.
- Sé que te costará de asumir, pero es la verdad.
- Pero cómo…. ¿cómo has sabido que era yo?
- ¿Aún tienes el folleto? Mira la última página, seguro que reconoces ese dibujo.
El dragón azul que le había acompañado en aquél viaje y del que no se separaba cuando era pequeña aparecía al lado del título “La dinastía Qing o Ching”. Luna se quedó helada, tocó el colgante y sintió que una fuerza invisible le oprimía el pecho. El dragón aparecía en el escudo de la dinastía, era su símbolo.
El momento llegó. No se veía a nadie alrededor y esos instantes no duraban mucho así que tenían que actuar con rapidez. En un segundo Fu y Luna se vieron acorralados por los cuatro ninjas, les entró el pánico y sus músculos se paralizaron. Uno de ellos inmovilizó a Fu i le echó a la boca un pañuelo empapado de cloroformo. Entonces aparecieron dos más. Luna quería gritar y correr, pero no podía, estaba allí de pié esperando impotente su muerte. Algo le llamó la atención de esos dos ninjas recién llegados, sus movimientos, su cuerpo y sus ojos: los de ella verdes y grandes, los de él de color miel oscura. Eran sus padres. Y en una fracción de segundo Luna lo entendió todo, ellos pertenecían al ejército de ninjas y la habían encontrado gracias a la llamada de hacía unos minutos. No podía creerlo, siempre la habían tratado como una hija y la habían querido, o por lo menos eso era lo que ella creía.
Los tenían encima, desarmados pero peligrosos, en ese momento supo que la podían matar con sus propias manos. Nunca se había fijado en lo extrañamente fuertes que eran. Sus miradas se cruzaron, pero Luna no vio en ellas lo que esperaba; encontró añoranza y compasión.
> le dijo su padre en un susurro mientras la cogía de la cabeza y hacía ver que la desnucaba.
fueron las últimas palabras que pronunció su madre antes de meterla en unas mantas y cargarla a la espalda.
- Nuestro trabajo ha terminado al fin, los Ching han pasado definitivamente a la história.
- Yo me encargo del cuerpo- dijo María.
- Déjalo a la puerta de algún hospital para que crean que ha muerto esperando que la atendieran.
Y así lo hizo, le acarició la mejilla disimuladamente y la miró por última vez con la esperanza de que les perdonara. Se subió a la furgoneta que la estaba esperando y su marido la abrazó conciliadoramente.


Luna contó hasta cien para asegurarse de que había pasado el suficiente tiempo para que no la pillasen. Toda la energía que le había faltado antes surgió repentinamente. Se echó a correr hacia el palacio, necesitaba saber que Fu estaba bien, que no le habían matado. Al llegar le vio tendido en el suelo, inmóvil y el corazón le dio un vuelco. Se puso de cuclillas en el suelo, a su lado, y le cogió la cabeza. Respiraba. Luna suspiró aliviada y se dio cuenta de que realmente la importaba la vida de ese chico, al que acababa de conocer pero sentía que había una gran conexión entre ellos. Como almas gemelas. Fu abrió los ojos perezosamente y sus miradas se encontraron. Se miraron a los ojos durante unos segundos, luego a la cara, a los labios, y finalmente los juntaron para hundirse en un beso tierno y a la vez apasionado. Un relámpago recorrió todo el cuerpo de Fu. Le cogió la mano y ella hundió los dedos de la otra en su pelo liso y suave.


Las calles de Pekín estaban adornadas con farolillos de papel, la gente salía a la calle para admirar el espectáculo que circulaba por la ciudad. Cientos de dragones de todas las formas y colores imaginables bailaban al compás de los tambores y los gongs. Luna y Fu estaban de pié, abrazados, contemplando el cielo lleno de fuegos artificiales. Era febrero en el calendario occidental, pero allí celebraban el nuevo año Chino y Luna sentía que no solo empezaba un nuevo año, sino que también empezaba una nueva vida al lado de Fu. La gente se despedía del año y ella decidió hacer lo mismo. Se quitó el colgante y lo tiró al río, y de esa forma, la corriente se llevó su pasado para poder vivir feliz su presente.


reportage sobre los hobbies

Rebeldes

Rebeldes

La autora del libro rebeldes, Susan Eloise Hinton, nació en Tucsa (Oklahoma-EE.UU.) en 1.950.Susan Eloise Hinton es una de las autoras de mas prestigiosas y cualificadas de la nueva narrativa norteamericana. Con solo 16 años se lanzó a la fama con su obra "rebeldes" (titulo original "The Outsiders"), que sería traducida inmediatamente a muchos idiomas y llevada al cine.
Seleccionado como "mejor libro dirigido a los jóvenes", Rebeldes ha sido galardonado también por la asociación de libreros de EE.UU.

 

La historia trata de un Chico qur tiene escribe en una redacción para el colegio un vivencia tràgica que tubo:

Él un amigo suyyo se escaparon de casa y se escondieron en una esglesia a las afueras de la ciudad. Un dia mientras estaban fuera, húbo un incendio en la iglesia. Quando lo vieron fueron corriendo hasta allí y vieron a unos niños atrapados dentro. Rescataron a lon siños, pero a él le cayó una biga encima y su amigo volvií para sacarlo.

Al final su amigo se muere por las quemaduras y él se recupera y vuelve a su vida.

En busca de la felicidad

He escojido esta película para poner en mi blog porque és un historia de superación, esperanza i esfuerzo.

El protagonista ( Will Smith ) vive en una situación límite y tine que mantener a su hijo (Jaden Smith ) él solo, ya que su mijer los ha abandonado. con fuerza de voluntad, sacrificio y un poco de suerte consigue salir a flote.

Quando vi esta película me impactó mucho y creo que todos deverian verla, ya que ay una lección que aprender de ella.